El Origen y el Cambio del Sábado

El día de reposo es el séptimo día de la semana conocido como sábado. Este es el único día de la semana identificado en la Biblia como un día de descanso y adoración. La mayoría de las iglesias cristianas se congregan para adorar en el día domingo, el primer día de la semana. Muchos llaman al domingo “El día del Señor”; algunos otros lo llaman el “Reposo Cristiano.”

¿Sabe usted como sucedió el cambio del día de adoración que fue de sábado a domingo? ¿Sabe cuando ocurrió este cambio?

Este folleto demuestra que la herencia del sábado se originó durante la creación, que el séptimo día puede ser identificado a través de varios periodos de la historia humana, y que el día de reposo nunca ha perdido su identidad o propósito como un día de descanso y adoración. Este folleto muestra por medio de pasajes del Nuevo Testamento que la iglesia apostólica del primer siglo observaba el reposo sabático del séptimo día. Y presenta evidencias históricas que el cambio de la observación del sábado a domingo inició en la iglesia cristiana durante los siglos segundo y tercero.

El Reposo de la Biblia

El reposo del séptimo día tiene una herencia muy rica a través de todo el período de la historia humana cubierto en la Biblia. El reposo se originó durante la creación. Génesis 1 nos habla de los actos creativos de Dios durante los primeros seis días. Los cuales inician con la organización del universo y culmina con la creación del hombre. Después de esto Dios descansó. Génesis 2:1-3 dice así:

Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos. El séptimo día concluyó Dios la obra que hizo, y reposó el séptimo día de todo cuanto había hecho. Entonces bendijo Dios el séptimo día y lo santificó, porque en el reposó de toda la obra que había hecho en la creación.

Dios estableció el reposo del séptimo día al final de los seis días de la creación. De esta manera, es como estableció la semana con siete días. El propósito de los primeros seis días es para trabajar y lograr los intereses humanos; el séptimo día tiene el propósito de ser un día de descanso físico para la humanidad, renovación espiritual, y adoración de Dios. Desde el tiempo de la creación, la semana de siete días nunca ha cambiado. El tiempo se ha medido por días, semanas de siete días, meses y años.

Cuando Dios descansó en el séptimo día de la semana de la creación, hizo tres cosas que hicieron del séptimo día el reposo semanal de la Biblia.

1. Dios descansó de su trabajo en la creación. El sábado es un día de reposo porque Dios descansó ese día. Éxodo 20:11 nos habla de eso: “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó.

2. Dios bendijo el séptimo día. En el sexto día de la creación, “Y vio Dios todo cuanto había hecho, y era bueno en gran manera” (Génesis 1:31), pero no pronunció ninguna bendición especial en ninguno de esos días. Sin embargo, en Génesis 2:2 (b), 3 dice: “…y reposó el séptimo día de todo cuanto había hecho. Entonces bendijo Dios el séptimo día.” Al bendecir el séptimo día, Dios lo hizo objeto de su favor especial. Y Jesús declaró que Dios había hecho esto para nuestro beneficio: “El sábado fue hecho por causa del hombre” (Marcos 2:27).

3. Dios santificó el séptimo día. En otras palabras, Dios apartó este día de los otros días de la semana. El propósito del sábado y su naturaleza sagrada se describen en Levítico 23:3: “Seis días se trabajará, pero el séptimo día será de descanso, santa convocación… Es el día de descanso dedicado a Jehová.”

El séptimo día sábado claramente tiene sus raíces en la creación. De la misma forma en que el universo se ordenó en una manera muy detallada como parte de la genial creatividad de Dios, así mismo Dios estableció el sábado con su propio ejemplo de descanso y por la autoridad de su palabra.

Un Memorial Perpetuo de la Creación

Cada sábado semanal es un memorial de la creación, recordándonos el origen de nuestro vasto universo. Así como aquellos descansos que identifican a las estaciones de televisión y radio, los sábados semanales son descansos especiales en nuestras vidas tan ocupadas, dándonos así la oportunidad de identificarnos como creyentes en Cristo y reconociendo a Dios como nuestro Creador. Es una verdad manifiesta que el Dios de la Biblia sería reconocido universalmente como Creador de todas las cosas si el reposo del séptimo día hubiera sido ampliamente recordado y observado fielmente durante los tiempos.

El mandamiento del día de reposo claramente hace la observación del séptimo día como un memorial de la creación: “Acuérdate del sábado para santificarlo. . . . Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó” (Éxodo 20:8, 11). Dios y la creación son recordados y honrados cada siete días cuando el sábado es observado como día de descanso y adoración.

Israel Guardaba el Sábado

Cuando el pueblo de Israel fue sacado de Egipto y fue liberado de un período extendido de esclavitud, Dios los instruyó como y cuando debían observar el día de reposo. Esta instrucción les fue dada en conección con la promesa de Dios de darles a comer mana durante su travesía por el desierto dirigiéndose a la Tierra Prometida. Éxodo 16:4, 5, 21-30 habla específicamente de los arreglos especiales que Dios hizo para proveerles el mana durante el día de reposo:

Jehová dijo a Moisés: Mira, yo os haré llover pan del cielo. El pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. Pero en el sexto día se prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día. . . .”

Lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía. En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno. Todos los príncipes de la congregación fueron y se lo hicieron saber a Moisés. Él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es sábado, el día de reposo consagrado a Jehová; lo que tengáis que cocer, cocedlo hoy, y lo que tengáis que cocinar, cocinado, y todo lo que os sobre, guardadlo para mañana.

Ellos lo guardaron hasta el día siguiente, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó ni apestó. Entonces dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es sábado dedicado a Jehová; hoy no hallaréis nada en el campo. Seis días lo recogeréis, pero el séptimo día, que es sábado, nada se hallará.

Aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron nada. Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuando os negaréis a guardar mis mandamientos y mis leyes? Mirad que Jehová os dio el sábado, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Quédese pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. Así el pueblo reposó el séptimo día.

Subsecuente a esta temprana instrucción y experiencia de aprender cómo el sábado debía ser observado, Dios le dio a Israel instrucciones más profundas acerca del sábado en los Diez Mandamientos. El mandamiento del sábado en Éxodo 20:8-11 le recordó a Israel que Dios descansó después de seis días de actividad en la creación. Y según Deuteronomio 5:12-15, el descanso sabático también les fue dado por razones humanitarias: “…para que tu siervo y tu sierva puedan descansar como tú” (v. 14). Esta instrucción le fue dada a Israel en el contexto de hacer del sábado un recordatorio de su esclavitud y del descanso que Dios les había dado de su servidumbre en Egipto.

Cada vez que Israel descansaba en el sábado y extendía el privilegio del descanso físico a siervos y siervas y a sus animales de la carga, ellos mismos reconocían con gratitud su propia libertad de la esclavitud. Por lo cual, el sábado vino a ser una institución importante en la vida religiosa y social de Israel. Israelitas devotos han guardado fielmente el sábado desde los días de Moisés hasta el presente.

El Sábado en Tiempos del Nuevo Testamento

Jesús dejó ejemplo de la observación del sábado en el Nuevo Testamento. Lucas escribió, “…El sábado entró en la sinagoga, conforme a su costumbre . . .” (4:16). Lucas dice nuevamente, “Enseñaba Jesús en una sinagoga en sábado” (13:10). Marcos 3:1-6 menciona un relato de Jesús sanando la mano de un hombre en la sinagoga en el día sábado.

Estos son solo unos pocos de los muchos incidentes que se mencionan en los relatos de los evangelios de las actividades sabáticas de Jesús. Su práctica de ir a la sinagoga en sábado es significante. En los tiempos del Nuevo Testamento, la sinagoga era donde los judíos y gentiles temerosos de Dios se congregaban el sábado para adorar. El servicio del sábado en la sinagoga incluía lectura de las escrituras, oración, y predicación.

Cuando Jesús iba a la sinagoga en sábado como parte de la costumbre, estaba cumpliendo la instrucción en Levítico 23:3: de hacer del sábado un día de “santa convocación.” Este ejemplo de incorporar adoración en la sinagoga es seguido por las iglesias cristianas al realizar los servicios semanales.

Al continuar con las reuniones sabáticas cada semana para adorar, la iglesia apostólica dejó un poderoso precedente para la observación del sábado. Muchas personas tienen la idea que la iglesia cristiana del primer siglo dejó de adorar en el séptimo día y empezó a hacerlo el primer día de la semana en celebración de la resurrección de Jesús, ¡Pero eso es incorrecto! El libro de Hechos muestra que muchos años después de la muerte y resurrección de Jesús, la iglesia cristiana, compuesta de judíos y gentiles, se encontraba adorando en forma regular en el séptimo día, el día de reposo.

Hechos 13 se refiere al día de reposo cuatro veces. Tres de esas referencias están dentro del contexto de adorar en la sinagoga con ambos grupos presentes, judíos y gentiles. El apóstol Pablo y sus acompañantes fueron a una sinagoga en Antioquía de Pisidia, en donde Pablo predicó el evangelio de Cristo a una audiencia a la cual se dirigió como “Israelitas y los que teméis a Dios” (v. 14-16). En el verso 27, Pablo se  refiere a “las palabras de los profetas que se leen todos los sábados,” en el contexto de adorar en el día sábado. En el verso 42, los judíos y gentiles invitaron a Pablo y a Barnabas para que les hablaran  nuevamente de Jesús el sábado siguiente. El verso 44 dice que casi toda la ciudad se congregó el sábado siguiente para escuchar la palabra de Dios.

Hechos 15:21 indica que los primeros cinco libros del Antiguo Testamento eran leídos a los judíos y gentiles en la sinagoga cada sábado.

Hechos 16:13, 14 nos lo relata:

Un sábado salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración. Nos sentamos y hablamos a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo. El Señor le abrió el corazón para que estuviera atenta a lo que Pablo decía.

Pablo tenía la costumbre de ir a la sinagoga a adorar cada día de reposo con los judíos y gentiles:

Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres sábados discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las escrituras que era necesario que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos. Y decía: “Jesús a quien yo os anuncio, es el Cristo”. Algunos de ellos creyeron y se juntaron con Pablo y con Silas, asimismo un gran número de griegos piadosos, y mujeres nobles, no pocas (17:2-4).

En Corinto Pablo hablaba con una congregación que albergaba gente de diferentes nacionalidades cada sábado durante año y medio:

Y discutía en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a judíos y a griegos. Pero oponiéndose y blasfemando estos, les dijo, sacudiéndose los vestidos:  vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza. Mi conciencia está limpia; desde ahora me iré a los gentiles. Salió de allí y se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga. Crispo, alto dignatario de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios al oír, creían y eran bautizados. Y se detuvo allí un año y seis meses enseñándoles la palabra de Dios (18:4, 6, 7, 8, 11).

Este verso sugiere que Pablo se reunió con la Iglesia de Corinto por lo menos 78 sábados durante su estadía.

Estos relatos ilustran que el apóstol Pablo y la iglesia del primer siglo hicieron del sábado el día principal para congregarse a adorar y predicar la palabra de Dios. Mientras que la tarea de evangelizar y la enseñanza bíblica, se llevaba a cabo los otros días de la semana, la iglesia del Nuevo Testamento honraba el día sábado como el día regular para congregarse ante Dios. No existe escrito bíblico en el cual se mencione que la iglesia honrara otro día de la semana para congregarse y adorar como lo hace con el sábado el séptimo día. El Nuevo Testamento no dice nada ya sea en términos de Instrucción o ejemplo, acerca de otro día que no sea el sábado, el séptimo día, que haya sido dedicado al reposo y a la adoración.

Por lo cual, concluimos que el sábado, así como fue establecido en la creación, ha sido observado fiel y regularmente por el pueblo de Dios desde el tiempo de Moisés y a través de los siglos cubierto por la narrativa de la Biblia, incluyendo a la iglesia cristiana del primer siglo.

El Proceso del Cambio

¿Cómo fue el proceso por el cual se dio el cambio y que ahora la mayoría de los cristianos observan el primer día de la semana como el día de reunión y adoración? ¿Por la autoridad de quien se realizó el cambio de sábado a domingo?

En su libro titulado De Sábado a Domingo, Samuele Bacchiocchi menciona que el cambio de observar el sábado al domingo no sucedió con los cristianos de Jerusalén o Palestina; sino que, su origen se encuentra en la iglesia en Roma. Él escribe lo siguiente:

Al tratar de examinar el posible origen de la observación del domingo entre los primeros judío-cristianos, hemos llegado a la conclusión que es inútil buscar entre ellos por trazos de su origen, por motivo de su lealtad básica a las costumbres religiosas judías tales como la de guardar el sábado. Por lo cual, vamos a dirigir nuestra búsqueda sobre el origen del domingo entre los circulos gentiles cristianos. Asumiremos que estos, no habiendo tenido ninguna relación con el judaísmo, y estando ahora en conflicto con los judíos, serían más probables que substituyeran nuevas fechas y significados por el sábado y la pascua.

La adopción de nuevos días festivos religiosos y su imposición al resto del cristianismo podrían presumiblemente, haberse cumplido en una iglesia en donde el rompimiento del judaísmo occurrió muy temprano y por medio del poder eclesiástico el cual disfrutó de un amplio reconocimiento. La iglesia de la capital del imperio, de la cual ya se sentía su autoridad a lo lejos y a lo ancho en el siglo segundo, pareciera ser el lugar más probable en donde nació la observación del domingo. Para probar la validez de esta hipótesis, vamos a proceder brevemente a encuestar aquellas religiones tan significantes, las condiciones políticas y sociales que prevalecían en ambos lugares, la ciudad y la Iglesia de Roma.1

Bacchiocchi menciona los siguientes puntos para apoyar la validez de dicha hipótesis:

Primero, menciona que la congregación en Roma estaba dominada por cristianos gentiles quienes habían llegado al cristianismo principalmente del paganismo. Y esto a menudo causaba conflictos entre los judíos cristianos y sus hermanos gentiles que formaban la mayor parte, sobre asuntos de la ley, la necesidad de la circuncisión, la salvación por medio de la obediencia a la ley, el respeto por los días santos, y las restricciones alimenticias de los judíos. Riñas sobre asuntos como estos probablemente fue la causa para que hubiera un apartamiento entre los gentiles convertidos y los judío-cristianos de la iglesia en Roma.

Segundo, las acciones del Imperio Romano, primero contra los judíos y después contra los cristianos, llevó hacia un pronto antagonismo entre judíos y cristianos. En el año 49 d.c. el emperador Claudio expulsó a los judíos de Roma. Después en el año 64 d.c. Nerón persiguió a los cristianos y los culpó por el incendió que destruyó Roma.

Mientras tanto, la influencia judía parecía haber encontrado un nuevo favor con el emperador. Este hecho le da más fuerza al argumento de que los cristianos gentiles estaban conduciéndose ellos mismos a distancia con sus prácticas religiosas las cuales habían florecido directamente fuera del judaísmo.

Bacchiocchi observó que la Iglesia Romana había hecho del sábado un día de ayuno. Esto en si mismo cambió la naturaleza de la observancia del sábado. Porque no era una práctica de los judíos ayunar en el sábado semanal. La insistencia de la Iglesia Romana en hacer del sábado un día de ayuno logró dos objetivos: 1) Hizo que la observancia del sábado fuera menos atractiva, y 2) se marcó una vasta diferencia entre la forma en que el sábado era observado en el occidente y como era guardado en el oriente entre los cristianos gentiles y los judíos cristianos.

Tercero, después de la muerte de Nerón, los judíos vinieron a ser una vez más, el blanco del enojo Romano. Bajo Vespasiano (69-79 d.c.) el  Sanedrín y el oficio del sumo sacerdote fueron abolidos. La adoración en el lugar del templo (el templo había sido destruido) fue prohibido. Más tarde, Adriano (117-138 d.c.) abolió la práctica de la religión judía y la observancia del sábado. Además, los judíos del imperio fueron señalados y se les requirió pagar impuestos, otros fueron exentos de pagar. Esta práctica discriminatoria llevó a una imagen antisemítica lo que hizo que cualquier cosa asociada con los judíos fuera rechazada.

Según Bacchiocchi, todas estas acciones de los dirigentes Romanos iban acompañadas por literatura anti-judía que ridiculizaba y mal interpretaba, su origen, y sus costumbres religiosas, especialmente el sábado.

Bacchiocchi concluyó que toda esta discriminación llevó a una fuerte imagen antisemítica dentro de la iglesia cristiana en Roma. Esta misma imagen antisemítica se convirtió en el impulso para que la iglesia cristiana abandonara la práctica de guardar el sábado, favoreciendo el domingo como el día de reposo y adoración, primero en el occidente y después en el oriente.

Varias referencias apoyan la posición de que el domingo, substituyó al sábado como día de reposo y adoración, en los siglos segundo y tercero. Esto no sucedió en reconocimiento a la supuesta resurrección de Jesús en el primer día de la semana, como a muchos se les ha hecho creer. Sino que, sucedió así para distanciar a la iglesia cristiana de sus raíces y prácticas judías.

Algunos padres de la iglesia cristiana del siglo segundo (específicamente, Ignacio, Barnabás, y Justino el Mártir) escribieron en contra la observancia del sábado. Los escritos de estos hombres cubren los periodos del 98 d.c. al 160 d.c. Ellos propusieron una variedad de argumentos en contra de la observancia del sábado, reflejando ampliamente sus fuertes opiniones antisemíticas. La misma existencia de estos argumentos dan un no intencionado, pero claro testimonio de la continuidad de la observación del sábado en la Iglesia cristiana hacia y durante el segundo siglo.

Noten esta referencia:

Del testimonio de Josefo queda claro que los judíos, como nación, continuó la observación del séptimo día sábado hasta su derrocación, cuando Jerusalén fue capturada por Tito, en el 70 d.c. Como colonias, e individuos, esparcidos sobre la faz de la tierra, los judíos han preservado el conocimiento del sábado original, y el día definido, hasta el día de hoy. Ellos constituyen un testimonio vivo para beneficio de todos los que desean conocer la verdad de este asunto.

Según la historia de la iglesia, el séptimo día era observado por la iglesia primitiva, y ningún otro día se guardaba como un reposo durante los primeros dos o tres siglos. . . . Sin embargo, gradualmente, el primer día de la semana vino a ser distintivo como un día añadido, pero finalmente por la autoridad civil y eclesiástica se convirtió en una observación requerida. La primera legislación en este asunto fue la famosa ley de Constantino aprobada en el año 321 d.c. Los actos de varios concilios durante los siglos cuarto y quinto establecieron la observación del primer día de la semana por la autoridad eclesiástica, y en la gran apostasía que le siguió, el día rival obtuvo la ascendencia. Sin embargo, durante los siglos que le siguieron, siempre había testigos del sábado verdadero, aunque bajo una gran persecución. Y así de este modo, en varias tierras, el conocimiento del verdadero sábado ha sido preservado.2

Constantino, emperador de Roma, aceptó el cristianismo. Para así, poder unir a las personas y reforzar su reinado sobre ellos, intentó unirlos en su nueva religión adoptada. Le dio significado cristiano a festivales y días paganos como el medio de cristianizar la Roma pagana, lo cual se ilustra en lo siguiente:

Constantino es el fundador, por lo menos en parte, de la observancia civil del domingo, solo por lo cual la observación religiosa de esto en la iglesia podría hacerse universal y podría asegurarse apropiadamente.3

Las palabras de la ley del primer domingo hechas por el emperador Constantino en el año  321 d.c. son como siguen:

En el venerable día del sol dejemos que los magistrados y la gente residiendo en ciudades descanse, y dejemos que todos los talleres sean cerrados. Sin embargo, en el campo, las personas ocupadas en la agricultura pueden continuar con sus tareas libre y legalmente; porque esto sucede a menudo, que otro día no es conveniente para sembrar granos o para plantar viñas; para que no vaya a ser que por negligencia el momento apropiado para tales operaciones la abundancia del cielo se pierda.4

El decreto de Constantino imponiendo la observación del Día pagano del Sol fue el primero en una larga serie de decretos, imponiendo así la observación del domingo, el primer día de la semana en lugar del sábado.

Sesenta y seis años después, 387 d.c. en otro decreto Romano, al domingo se le llamó “El Día del Señor.” Esto constituye reconocimiento legal del nombre cristiano para ese día. . . . En el año 392 d.c. otro decreto Romano prohibe en ese día todas las exhibiciones que pudieran desviar la asistencia de los misterios de la religión cristiana. La legislación del domingo del Imperio Romano nunca se echó para atrás. . . . En el tiempo de Justiniano, 685 d.c. las leyes del Imperio en ese asunto se juntaron en códigos, los cuales contenían la ley del Imperio Romano, y del año 800, cuando Carlomagno fue coronado, este código se impuso y tomó efecto sobre todo el Santo Imperio Romano.” . . . Durante la Edad Media hubo decretos y cánones de papas y concilios concernientes a la observación del domingo, los cuales, aunque eclesiásticos, eran de fuerza civil porque fueron impuestas por el poder civil.5

La coronación de Carlomagno como emperador por el papa en el año 800 d.c. fue el gran acto que unió a la iglesia y el estado. Esto creó un gran poder gobernador en Europa con dos cabezas: el papa y el emperador; el papa hizo las leyes eclesiásticas y el emperador las implantó. De lo cual resultó que cualquier persona que desafiara a la Iglesia Romana se le consideraba un hereje excluyéndolos de la comunidad y la familia — y hasta aun pudiendo sufrir la muerte. Con el respaldo del emperador, los decretos de la iglesia llevaban consigo una tremenda autoridad, como se menciona en el siguiente párrafo:

No fue sino hasta el tiempo de los Carolingianos [la linea de reyes que empezaron con Carlomagno] que la idea de substituir el sábado del Antiguo Testamento por el domingo prevaleció en la Europa cristiana. Las numerosas y estrictas leyes dominicales de Carlomagno se basaron explícitamente sobre el mandamiento del Antiguo Testamento de guardar el día sábado santificado.6

Esta referencia apunta hacia dos hechos importantes: La iglesia cristiana de Europa fue obligada a honrar el domingo en lugar del sábado, y los decretos de la iglesia intentaron hacer del domingo “El Día del Señor” o el “Reposo Cristiano.” Pero el primer día de la semana nunca podrá ser el Reposo del Señor. Dios descansó en el séptimo día, lo bendijo y lo santificó solamente a el (Génesis 2:2, 3). Jamás, ningún  otro día de la semana podrá convertirse en lo que Dios hizo del séptimo día de la semana: ¡el Reposo!

Conclusión

La Biblia declara con claridad qué día de la semana es el Día de Reposo. Hemos compartido con usted algunas de las ricas herencias del sábado como el regalo de Dios para nosotros para nuestro deleite y regocijo. Hemos demostrado claramente que el séptimo día es identificado a través de los varios períodos de la historia humana, y que fue observado fielmente por el pueblo de Dios durante los tiempos bíblicos.

Finalmente, por medio de varias referencias históricas, hemos dado las evidencias de que el cambio del sábado a domingo como día de reposo y adoración dio inicio en la iglesia cristiana durante los siglos segundo y tercero. La teoría de que Cristo resucitó en domingo no se utilizó como explicación para la observación del primer día de la semana en lugar del sábado hasta que este cambio ya estaba en progreso.

Honrar el momento de la resurrección de Cristo no fue el motivo inicial para ese cambio. En lugar de eso, el cambio tuvo sus orígenes en los prejuicios sociales y religiosos, y fue fomentado por conveniencias políticas. Esto creció ampliamente por la actitud antisemitismo de ese periodo de la historia.

El cambio del día de adoración de sábado a domingo no tuvo que ver en lo absoluto con la instrucción bíblica o algún ejemplo. Sino que, vino por la voluntad del hombre en oposición a las claras instrucciones en la palabra de Dios y sus ejemplos del reposo sabático.

La iglesia del mundo moderno, continuando con esta substitución del sábado por el domingo, ha abandonado casi por completo el concepto del reposo sabático. En las últimas décadas del siglo veinte, el domingo se ha convertido en un día de recreo, compras y trabajo. Normalmente los domingos, los cristianos dedican una o dos horas al estudio y la adoración y usan el resto del día para recreación o trabajo características de los otros seis días de la semana.

Pero Dios todavía nos invita a tomar parte en la gloriosa bendición del reposo sabático: “Acuérdate del sábado para santificarlo” (Éxodo 20:8).


1 Samuele Bacchiocchi, De Sábado a Domingo (From Sabbath to Sunday) (Imprenta de la Universidad Pontífica Gregoriana Roma, 1977  (The Pontifical Gregorian University Press, Rome, 1977), p. 165.

2 Enciclopedia Internacional de la Biblia Standard (The International Standard Bible Encyclopedia), Vol. IV (Wm. B. Eerdmans Publishing Company, Grand Rapids, Michigan, 1939), p. 2633.

3 Philip Schaff, Historia de la Iglesia Cristiana (History of the Christian Church), Vol. III (Wm. B. Eerdmans Publishing Company, Grand Rapids, Michigan, 1953), p. 379.

4 Ibid, p. 380

5 La Nueva Enciclopedia del Conocimiento Religioso (The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge), Vol. XI (Baker Book House, Grand Rapids, Michigan, 1949), p. 147.

6 Ibid., p. 145.

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