La Batalla del Armagedón

La industria del cine todavía atrae grandes audiencias con sus fantasías del fin del mundo. Las personas se retuercen en sus asientos con la representación del inminente desastre que amenaza con extinguir la vida en la tierra. Los efectos especiales crean una idea peor que la guerra moderna.

Las personas pudieran consolarse diciendo, ¡es solo una película! Pero un evento de la vida real con un poder de atracción mucho más fuerte que el de la pantalla grande ocurrirá. Este evento se llama la Guerra de Armagedón, y los creyentes a menudo especulan que los conflictos que vemos en las noticias podrían llevarnos directamente a ella. Las guerras en Tierra Santa o que están alrededor de ella muy fácilmente levantan dichas expectaciones del final de los tiempos.

La Guerra del Armagedón se menciona por nombre solamente una vez en la Biblia en el libro de Apocalipsis 16:16: “Y ellos reunieron a los reyes en el lugar que en hebreo se llama, Armagedón.” El terrible y a la vez asombroso tenor de ese lugar se describe en el verso 14 Porque son espíritus de demonios, haciendo señales las cuales van a los reinos de la tierra y de todo el mundo para juntarlos para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso.

La palabra Armagedón se deriva del nombre Hebreo Megiddo, refiriéndose a los llanos de Esdraelon (Jezreel) y Megiddo, un área en el sureste de Palestina Haifa que se extiende hacia Nazaret, a los límites del norte del monte Carmelo. Por lo cual, Armagedón no es solo el nombre del lugar, sino el nombre con que se le conoce a la batalla que se peleará allí.

La más definitiva de todas las guerras, esta batalla señala el fin de los tiempos y el comienzo del reinado terrenal de nuestro Señor Jesús. Esta conclusión se compila de los eventos descritos en Apocalipsis 16:12-16:

El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y se secaron sus aguas, para abrir paso a los reyes del oriente. Y vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta tres espíritus malignos que parecían ranas. Son espíritus de demonios, que hacen señales milagrosas y que salen a reunir a los reyes del mundo entero para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso. “Cuidado, Vengo como un ladrón. Dichoso el que se mantenga despierto, con su ropa a la mano, no sea que ande desnudo y sufra vergüenza por su desnudez.” Y ellos reunieron a los reyes en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

Varias guerras en el área del río Éufrates han causado tremendas especulaciones de que la batalla del Armagedón esté sobre nosotros. Las falsas alarmas conducen aún a los más cautos a la complacencia y causan que otros pierdan la fe. Siempre debemos estar alertas de lo que pueda pasar, pero debemos continuar haciendo el trabajo del Señor con diligencia.

La batalla de la cual se habla en Apocalipsis 16 en algún momento se unirá en el valle del Megido. Esta batalla en Armagedón podría ser el inicio de la última guerra para tomar el control de Jerusalén. Considerando su proximidad a la muy peleada Ciudad Santa (solamente a 50 millas de distancia) podría ser también solo una fase de la misma guerra final. Podemos ver esto más claramente al introducir otros textos que la mayoría de los estudiosos de la profecía los reconocen como paralelos al Armagedón de Apocalipsis 16. Por ejemplo Zacarías 14.

Un Profeta Anterior, Una Misma Historia

Jerusalén, Viene el día del Señor, cuando tus despojos serán repartidos en tus propias calles. Juntaré a todas las naciones para que peleen contra ti. . .” (Zacarías 14:1, 2a).

La profecía del profeta Zacarías demuestra que Jerusalén será el punto central de la última gran batalla de esta era. Es por esa razón que las guerras entre los países del Medio Oriente en donde Israel se encuentra involucrado muchas veces hace pensar a las personas que quizá la Guerra del Armagedón podría desatarse en cualquier momento. Zacarías y Juan (Apocalipsis 16:14b) predicen que todas las naciones se juntarán para esta gran batalla-¡toda la tierra! ¿Esto significa que cada nación enviará un ejército para participar de esta batalla? ¿Naciones como Liberia, Nueva Zelanda o Guyana participarán también? Probablemente no.

Las Naciones Unidas (UN por sus siglas en inglés) ya están mandando fuerzas pacifistas alrededor del mundo, y lo que las NU hacen se reconoce como si fuera algo de “todas las naciones”. Puede ser que es en este sentido que Dios juntará a todas las naciones contra Jerusalén. Sin embargo, algunas naciones específicas son mencionadas como participantes de este conflicto, como lo veremos en seguida.

La idea central que desarrolla Zacarías se desenvuelve al describir la guerra por Jerusalén como una batalla climática que estará en progreso cuando el gran día del Señor llegue y Cristo regese repentinamente:

Jerusalén, viene un día para el Señor cuando tus despojos serán repartidos en tus propias calles. Movilizaré a todas las naciones para que peleen contra ti. Te conquistarán, saquearán tus casas y violarán a tus mujeres. La mitad de tus habitantes irá al exilio, pero el resto del pueblo se quedará contigo. Entonces saldrá el Señor y peleará contra aquellas naciones, como cuando pelea en el día de la batalla (Zacarías 14:1-3).

Aunque varias naciones han peleado por Jerusalén desde los días de Zacarías, no ha habido jamás tal envolvimiento mundial, y ciertamente ninguno de ellos ha terminado como Zacarías describe que esta guerra terminará. Entonces saldrá el Señor y peleará contra aquellas naciones, como cuando pelea en el día de la batalla:

En aquel día pondrá el Señor sus pies en el monte de los Olivos, que se encuentra al este de Jerusalén, y el monte de los Olivos se partirá en dos de este a oeste, y formará un gran valle, con una mitad del monte desplazándose al norte y la otra mitad al sur . . . Entonces vendrá el Señor mi Dios, acompañado de todos sus fieles. (14:3-5).

La profecía de Zacarías 14 confirma el escenario de la Guerra de Armagedón narrada en Apocalipsis 16 y conecta sólidamente con la segunda venida de Cristo a la tierra. Ahora veamos otro profeta del Antiguo Testamento quien profetiza un tiempo, lugar, y evento similar. Esta vez, es el profeta Ezequiel.

La Batalla del Gran Día del Dios Todopoderoso

Y adviértele que así dice el Señor omnipotente: “Yo estoy contra ti, Gog, príncipe supremo de Mésec y Tubal. Te haré volver, te pondré garfios en la boca y te sacaré . . . Con ellos están Persia, Etiopía y Libia. Gómer también está allí, con todas sus tropas, y también Bet Togarma, desde el lejano norte, con todas sus tropas y muchos ejércitos que son tus aliados (Ezequiel 38:3-6).

En Ezequiel 38 y 39 el profeta describe una terrible guerra del fin de los tiempos e identifica a algunas de las naciones y personas involucradas. Esta gran guerra ocurriría después de la restauración de Israel como nación (v. 8), lo cual sucedió en 1948. Por medio de Ezequiel, Dios revela las intenciones de esas naciones que se oponen a Israel en los últimos años:

Dirás: “Subiré contra un país indefenso, iré contra gentes tranquilas que habitan confiadamente. Todas ellas habitan sin murallas, y sin cerrojos ni puertas.” Subirás para arrebatar despojos, para tomar botín, para poner tus manos sobre las ruinas ahora habitadas y sobre el pueblo recogido de entre las naciones, que se hace de ganado y posesiones, que habita en la parte central del país (Ezequiel 38:11-12).

Si esto se refiere a la climática batalla del fin de los tiempos, como lo entendemos, entonces Israel estará en paz, morando confiadamente y no va a estar enfocado en sus defensas. Este no es para nada el panorama actual de Israel y sus vecinos islámicos. ¿Qué es lo que podría traer tal cambio? Estas profecías podrían desarrollarse gradualmente bajo la guianza de las Naciones Unidas (¿o los Estados Unidos?), con una apariencia de paz siendo alcanzada justo antes del tiempo de las profeías de Ezequiel, Zacarías, y Juan. Los estudiosos de la profecía asocian esta pausa en las hostilidades con las palabras de Pablo para un tiempo después:

Ahora bien, hermanos, ustedes no necesitan que se les escriba acerca de tiempos y fechas, porque ya saben que el día del Señor llegará como ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: “paz y seguridad”, vendrá de improviso sobre ellos la destrucción, como le llegan a la mujer en cinta los dolores de parto. De ninguna manera podrán escapar. (1 Tesalonicenses 5:1-3).

Nuestro entendimiento sugiere que cuando las Naciones Unidas piensen que el Medio Oriente finalmente esté calmado, cuando haya paz y seguridad, de repente ya no habrá paz. Las naciones que Ezequiel menciona, y otros aliados con ellos, descenderán en Palestina contra Israel para su propio triunfo, como lo describen los versos 9-17.

Algunos se oponen a la idea de que estas profecías sean futuras, porque los profetas hablan de caballos y jinetes, escudos, yelmos, y espadas — no el tipo de armas y armaduras usadas en estos tiempos modernos. Ezequiel no tenía conocimiento de guerras modernas y por lo tanto describe la batalla con los términos y métodos usados en aquel tiempo. El libro de Apocalipsis está repleto de estos Jinetes.

Aún a Jesús se le ve regresando montando un caballo, como era la costumbre de los reyes y de los hombres poderosos:

“Luego vi el cielo abierto, y apareció un caballo blanco. Su jinete se llama Fiel y Verdadero. Con justicia dicta sentencia y hace la Guerra” (19:11).

Tal lenguaje es simbólico, así como muchos otros pasajes relacionados con las profecías del fin de los tiempos.

Naciones del Oriente

Hemos probado tres versos primarios en los cuales fundamentamos nuestras ideas sobre el Armagedón, la última gran guerra antes del regreso de Cristo: Ezequiel 38, Zacarías 14, y Apocalipsis 16. Muchos eruditos han acordado que el carácter principal en este siniestro drama mundial pudiera ser Rusia, llamado Gog en esta profecía. Gog y sus descendientes se asentaron originalmente en el área general y territorio ahora conocido como Rusia. Algunos cuestionan esta interpretación, en vista de la reciente pérdida de la influencia mundial de Rusia. El alineamiento de poderes puede cambiar rápidamente, sin embargo, los eventos recientes muestran a Rusia levantándose otra vez.

Si la identificación tradicional es correcta, Rusia y sus naciones aliadas podrían marchar hacía Palestina a los campos del Armagedón, y otras grandes potencias podrían venir del oriente para tomar parte activa en este último gran conflicto:

“El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y se secaron sus aguas para abrir paso a los reyes del oriente” (Apocalipsis 16:12).

En el libro de Apocalipsis 17:15, el agua representa a la gente, multitudes, y naciones. Entonces el significado pudiera ser que las naciones fronterizas con el Éufrates serán incapaces de impedir una invasión de ejércitos de reyes viniendo desde el lejano oriente o de la tierra del “sol-naciente,” al momento que vienen a “la batalla del gran día del Dios Todopoderoso.” Por motivo de estas profecías, los eruditos observan muy de cerca las relaciones internacionales de las potencias del oriente para ver cuando una acción militar pudiera levantarse en contra del Medio Oriente.

Cuando las cuadrillas asiáticas invadieron el Imperio Romano durante los siglos cuarto y quinto a.d., terminaron en forma efectiva el poder del imperio al dividirlo, se creía que esas profecías de los reyes del oriente se referían a ellos y con justa razón. Pero no era el tiempo correcto.

Cuando los reyes del oriente entren a la pelea, resultará en un gran conflicto, porque Ezequiel 38:13 habla de las naciones o potencias que desafiarán y despojarán a Israel:

“La gente de Sabá y Dedán, y los comerciantes de Társis, y todos sus potentados, te preguntarán: ¿A que vienes? ¿A despojarnos de todo lo nuestro? ¿Para eso reuniste a tus tropas? ¿Para quitarnos la plata y el oro, y llevarte nuestros ganados y posesiones?

Las antiguas ciudades de Sabá y Dedán se refieren a lo que ahora se conoce como Arabia del sur. Estos países y la tierra a la que Ezequiel se refiere, representada por los “cachorros de león,” se dice que cuestionan la invasión de los ejércitos de oriente, pero no parecen causar más que una resistencia verbal. Solo Dios sabe cuándo los eventos actuales pertenecen o no a la profecía del Río “Éufrates secándose para dar paso al “día del Señor.”

Esta batalla terminará con la intervención de nuestro Dios, cuya “furia se demuestra en su rostro” contra aquellos que lo han rechazado y se le han opuesto durante el curso de la historia. Cuando Dios haya determinado que la maldad ya no será tolerada, entonces “Nuestro Dios viene, pero no en silencio; lo precede un fuego que todo lo destruye y en torno suyo ruge la tormenta” (Salmo 50:3).

El Señor tiene una razón para la batalla del Armagedón, y es el terminar el reinado de los lideres malvados y comenzar el reinado de nuestro Señor Jesús con aquellos que creen en Él y le obedecen. La batalla del Armagedón es un periodo de juicio, un tiempo de establecer el reindo de justicia, un tiempo cuando los hijos de Dios recibirán su herencia y los seguidores de satanás perderán su poder.

¿Cuál es el mensaje para nosotros?

Los conflictos en el Medio Oriente han ocurrido por siglos, y pareciera que se presentan mas frecuentemente a medida que pasa el tiempo. Los estudiosos de la Biblia son amonestados por Jesús para que permanezcan alerta de tales eventos:

Llegaron los fariseos y los saduceos para tentarlo, y le pidieron que les mostrara una señal del cielo. Pero él, respondiendo, les dijo: «Cuando anochece, dicen: “Hará buen tiempo, porque el cielo está rojo.” Y por la mañana: “Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojo y nublado.” ¡Hipócritas, que saben distinguir el aspecto del cielo, pero las señales de los tiempos no pueden distinguir (Mateo 16:1-3).

No queremos que se nos clasifique como hipócritas. Más bien, queremos estudiar con toda seriedad para comprender en donde nos encontramos en esta cadena de eventos humanos. Este es el tiempo de permanecer alertas, anticipando en esperanza el retorno de nuestro Señor.

En Mateo 24 y Lucas 21, el Salvador habla del fin de los tiempos llenos de guerras, conflictos internacionales, hambre, pestilencias, persecuciones, falsos profetas y falsos mesias. En 2 Timoteo 3:1-5 el apóstol Pablo describe los últimos dias como peligrosos y nos explica porque:

Ahora bien, ten en cuenta que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. La gente estará llena de egoísmo y avaricia; serán jactanciosos, arrogantes, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, insensibles, implacables, calumniadores, libertinos, despiadados, enemigos de todo lo bueno, traicioneros, impetuosos, vanidosos, y más amigos del placer que de Dios. Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad. ¡Con esa gente ni te metas!

Estas condiciones inmorales describen acertadamente los tiempos que estamos viviendo ahora. ¡Aparentemente el fin de los tiempos no está lejos!

Pablo, lo mismo que Jesús, indica que los cristianos tienen suficiente información como para reconocer lo que esté sucediendo cuando ese día llegue. No estamos “en tinieblas” y debemos estar completamente alertas a lo que está sucediendo en nuestros tiempos.

Pero ustedes hermanos, no están en tinieblas, para que aquel día los sorprenda como ladrón. Porque todos ustedes son hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. No debemos, pues, dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio. Los que duermen, de noche duermen, y los que se emborrachan, de noche se emborrachan. Nosotros que somos del día, por el contrario, estemos siempre en nuestro sano juicio, protegidos por la coraza de la fe y del amor, y por el casco de la esperanza de salvación; pues Dios no nos destinó a sufrir el castigo sino a recibir la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo (1 Tesalonicenses 5:4-9).

Para aquellos que confian en Cristo y caminan en la fe y el amor hacia él y hacia otros, la Btalla del Armagedón es más que un terrible tiempo de terror. ¡Ese será un tiempo maravilloso y grandioso cuando todas las promesas de Dios en favor de sus hijos se harán realidad!

Los versos marcados como “RVR 1995” fueron tomados de la versión Reina-Valera 95® © Sociedades Bíblicas Unidas, 1995. Usadas con permiso.

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