Cuando todo se Derrumba

Cuando se experimentan los problemas es un buen tiempo para separar la verdad de la ficción.

La vida da una giro drástico — un desastre, una gran pérdida — y usted se pregunta . . .

¿Por qué yo?

¿Ahora qué?

¿Y ahora a dónde voy?

Quizá haya usted perdido la casa que tanto trabajó por adquirir,  está destrozada,o en cenizas, y sus posesions se las ha llevado el viento. Quizá usted haya sufrido algún daño físico, tuvo que despedirse de algún ser amado o amigo que ha fallecido, o perdió su trabajo y seguridad financiera. Quizá usted se esté preguntando qué sucederá ahora que todo se ha derrumbado.

Muchas respuestas pueden venir a nuestras confusas mentes en momentos como estos. ¿Pero son buenas respuestas? Las cosas ásperas en la vida demandan una dura realidad — una verdad bíblica que da esperanza y expone la ficción.

Alguien expuso las seis declaraciones siguientes sobre la “verdad.” Usted quizá ya las haya escuchado de personas muy versadas. Seguimos cada declaración con un enfoque diferente; el de la Escritura Cristiana.

Este desastre vino como castigo de Dios.

Probablemente ficción. La Biblia habla de Dios formando la luz y la oscuridad, creando la paz y la maldad (Isaías 45:7). Esto incluye el dolor y el sufrimiento. Al no remover el mal del mundo y al darle al ser humano libre albedrío, Dios es, al menos indirectamente, responsable tanto de los desastres naturales como de los problemas humanos particulares.

Pero Dios por lo regular no relaciona las tragedias naturales con nuestros pecados como causa y efecto. Aun los elementos naturales, que Él creó exclusivamente buenos (Génesis 1), tienen el potencial maligno de traer sufrimiento a muchos sin estimar la fe o la conducta. Piense en el maremoto.

A pesar de que los reveces y dolores pueden ser el resultado de nuestras malas decisiones, o por las pobres decisiones de otros, muchas de las tormentas de la vida caen accidentalmente sobre toda clase de gente. Job, el personaje Bíblico, por ejemplo, vivía piamente delante de Dios, y aun así experimentó la más grande de las calamidades: la pérdida de su ganado, sus siervos, sus hijos, y su salud (Job 1:13-22; 2:7).

No, el desastre no es siempre un castigo por el pecado.

Debe dar gracias por todas las cosas; todo lo que sucede es bueno.

Ficción. Ni la mitad de esta declaración es correcta, aunque ambas partes se acercan a la Biblia. La Escritura dice que debemos dar gracias “en” todo, no “por” todo. La razón, obviamente es que no todo lo que sucede en esta vida es bueno. Muchas cosas malas suceden todos los días, y nosotros seguramente no damos gracias a Dios por ellas. Sin embargo, podemos dar gracias en medio de los problemas y desastres porque Dios hace que en toda circunstancia haya algo bueno para Su pueblo (Romanos 8:28).

Las dificultades no son una buena razón para expresar agradecimiento. ¡El Dios que cambia el mal por bien, sí lo es!

Dios no pone cargas que uno no puede llevar.

Ficción. Lea con cuidado: La peor de las cargas de la vida fue con intención de sobrecargarlo más de su capacidad – por usted mismo.

Dios conoce nuestras debilidades y limitaciones. El promete que nunca nos dará más de lo que podamos resistir con Él (Mateo 11:28-30). Sin Dios, cualquier carga puede ser insufrible. Necesitamos Su fortaleza para aguantarlo todo.

Dios está siempre con Su pueblo, caminando con ellos a través de los pasajes oscuros de la vida: el dolor, la desesperación, la depresión, la ansiedad, la melancolía, el dolor emocional y físico. Él promete que sin importar cuan profundas sean las aguas de la tragedia o cuan ardiente el fuego del sufrimiento, Él no dejará que nos ahoguemos o quememos (Isaías 43:2). Dios lleva nuestras cargas a diario (Salmo 68:19). Pero para que El pueda hacerlo, debemos echar todas nuestras cargas sobre Él. La Biblia dice, “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará”
(1 Pedro 5:7; vea también Salmo 55:22).

Pablo, un misionero intransigente de Cristo, escribió sobre sus experiencias. Él describió estar “abrumado sobremanera más allá de las fuerzas, hasta perder la esperanza de sobrevivir”
(2 Corintios 1:8). Pablo sabía que la carga era mucha como para confiar en sí mismo, tenía que ser en Dios (v. 9).

Ser Cristiano le protege del sufrimiento.

Ficción. Es un error común creer que a los Cristianos se les promete una vida suave: buena salud, un hogar sólido, un matrimonio lleno de amor, hijos obedientes, y abundancia de dinero en el banco. Mas bien, cualquier creyente sincero le dirá cuan falsa es esa declaración.

Jim Elliott entregó su vida a Jesús a una edad temprana. Después de egresar del colegio Cristiano, decidió ser misionero en el Ecuador. En enero de 1956 Elliott y otros cuatro hombres dedicados a Cristo, fueron martirizados por los Indios Auca en las selvas de Ecuador.

Un ejemplo más reciente es el de los estudiantes Cristianos que fueron asesinados en la escuela Columbine en Denver en abril de 1999. Ellos habían sido parte de un grupo de jóvenes que habían hablado de su fe a otros. Pero su fe no los protegió del mortal tiroteo de sus dos compañeros de clases.

Jesús, en forma realista, dijo que el mundo está lleno de problemas, y Él aseguró a Sus discípulos que ellos seguramente los padecerían. Pero agregó, “Confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Los Cristianos sufrirán, pero Dios proveerá el valor para perseverar.

Hay bien que surge del mal.

Es verdad – de hecho es una promesa para los creyentes en Jesucristo (Romanos 8:28). Este verso dice que Dios es el cerebro que mueve todo, Él hace que todas las cosas sean para bien. Con Él nada es fortuito o por casualidad. Aún antes que naciésemos, Dios determinó buenos propósitos para nosotros como Sus hijos (Salmo 139:16). La Biblia nos asegura los planes que Dios tiene para nosotros — planes para un futuro y una esperanza (Jeremías 29:11).

Dios lo ve todo — no simplemente nuestro dolor actual, sino nuestro pasado y futuro también. Aunque no podamos verlo ahora, Él tiene un plan en mente para cambiar lo negativa por positivo; todo a su debido tiempo y manera. Helen Keller, por ejemplo, quedó sorda y ciega a la edad de 19 meses. Luchó para superar condiciones casi imposibles mediante la tensión física y emocional. Pero Helen llegó a ser una de las mujeres más admiradas del mundo por su trabajo entre los invidentes y discapacitados.

¿Ha escuchado usted el dicho “Dios tiene un plan maravilloso para tu vida”? Un Cristiano realista lo enmendó de la siguiente manera: “Dios tiene un plan para tu vida. Tiene un final maravilloso, pero no siempre parecerá maravilloso durante su trayectoria.”

Mañana será mejor.

Verdad o ficción. La gente puede decir, “Todo estará bien,” pero en realidad, mañana podría ser peor en este mundo incierto. Lo que hoy se reconstruyó y se reagrupó, mañana puede derrumbarse de nuevo

Si eso sucede, hay un mañana dorado que aguarda a aquellos que esperan en Cristo — un mañana que será infinitamente mejor que el presente. Este mundo no es nuestro hogar final. Si hemos creído en Jesucristo y confiamos en Su sacrificio por nuestros pecados, entonces viviremos en una eternidad libre de muerte, destrucción, de dolor y sufrimiento. Aun Pablo dijo que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse (Romanos 8:18).

Cualquier sea el desafío o pérdida que usted enfrente hoy, Dios lo sabe y se interesa. Confíe y obedézcale a través de Cristo, y la victoria final — el Hogar eterno— ¡estará asegurado!

Los textos mencionados fueron tomados de la Nueva Versión Internacional.

Photo: J. K. Nakata, U.S. Geological Survey

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