Una Mirada Más Cercana a la Navidad

Jesús el Cristo nació en la tierra de Palestina hace más de dos mil años. Dios el Padre envió a su Hijo para que viviera como humano sobre la tierra, para enseñar el camino a la salvación y después convertirse en el sacrificio suficiente por nuestros pecados.

Disfrutamos leer la narración del evangelio de Lucas sobre María y José cuando iban a Belén en donde María dió a luz a Jesús en un establo porque no había lugar en el mesón. Nos regocijamos al leer como un ángel del cielo anunció su nacimiento a los pastores que estaban en el campo atendiendo a sus ovejas: “No tengan miedo, porque que les traigo una buena noticia que será motivo de gran alegría para todos. Hoy les ha nacido en el pueblo de David un Salvador, que es el Mesías, el Señor” (Lucas 2:10, 11). Así como los pastores glorificaron a Dios por esa maravillosa noticia, también nosotros estamos felices de que Cristo nació para ofrecer la salvación a todos.   

¿Cuándo se llevó a cabo este maravilloso evento? Extrañamente, ¡nadie sabe con seguridad el día, el mes o el año del nacimiento de Cristo! Pero las personas por todo el mundo lo celebran el 25 de diciembre y a ese día le llaman Navidad. La época navideña generalmente es un tiempo de alegre actividad entre amigos y buena voluntad hacia otros. Muchos cristianos la consideran como la mejor época de todo el año.

Otros, que no son pocos, han preguntado, “¿Esta celebración se enseña en las Escrituras?” Para su sorpresa, descubren que la Biblia no enseña sobre la navidad y tampoco nunca fue observada por la iglesia del Nuevo Testamento. Si esto es verdad, entonces, ¿cuál es el origen de la navidad? ¿Qué pasa con la fecha del 25 de diciembre? ¿Qué tal con el árbol de navidad, las luces, las decoraciones, y Santa Claus? ¿De dónde vinieron esas tradiciones? ¿Quién las autorizó y por qué razón? ¿Cuál debería ser nuestra actitud ante la celebración del nacimiento de Jesús el día de la navidad? El propósito de este estudio es el de examinar y dar respuesta a esas preguntas.

Orígenes de la celebración de la Navidad

Las autoridades sobre los orígenes de la navidad saben desde hace tiempo que la mayoría de las costumbres relacionadas a ella no empezaron con la iglesia cristiana del primer siglo. De hecho, muchos de los familiares y ampliamente practicados elementos de la celebración navideña nos llegaron por medio de antiguas religiones paganas. Aquí les presentamos algunos extractos de varias fuentes indicando el origen de la navidad.

Los cristianos empezaron a celebrarla alrededor del 200. Pero la observaban en diferentes fechas, porque se desconocía la fecha exacta del nacimiento de Cristo. En el 354, el 25 de diciembre fue declarado el día del nacimiento de Cristo, y en el 440 el papa decretó que la navidad debería celebrarse en esa fecha.

Sin embargo, la iglesia en Constantinopla tenía años observándola el día 6 de enero, y esa fecha todavía es usada en algunas iglesias ortodoxas orientales.   

El 25 de diciembre está a solo unos días después del solsticio de invierno (alrededor del 22 de diciembre), el día más corto del año en el hemisferio norte.

Por mucho tiempo, esta temporada ha sido un periodo de celebración entre los paganos en muchas partes del mundo porque simbolizaba el comienzo de un año nuevo en la naturaleza. Y después la navidad vino a reemplazar una festividad pagana con una cristiana, manteniendo el mismo simbolismo — el día del nacimiento de Cristo corresponde al nacimiento del año.   

Muchas de las costumbres paganas se convirtieron en parte de la celebración navideña.1

Mesopotamia es la antigua Madre de la Civilización. La navidad comenzó ahí, hace más de 4000 años, como el festival que el mundo renovó por otro año.

Los “doce días” de navidad; las fogatas brillantes y probablemente el tronco de yule; el intercambio de regalos; los carnavales con sus carrozas, la algarabía, los payasos, los cantores que van tocando y cantando de casa en casa; los banquetes, las procesiones de la iglesia con sus luces y villancicos — todo esto y más comenzó ahí siglos antes de que Cristo naciera. Y lo que celebraban era la llegada de un Nuevo Año.2

Ese día [25 de diciembre] era sagrado, no solo para los paganos romanos sino también para la religión de Persia, la cual, en aquellos días, era una de las rivales más fuertes del cristianismo. Esta religión persa era el mitraísmo, cuyos seguidores adoraban al sol, y en ese día celebraban su regreso a la fortaleza.

La iglesia finalmente logró llevar la alegría, el verdor, las luces, y los regalos que eran para Saturno y ahora se los daban al Niño de Belén.3

Sucedió que esa fecha [25 de diciembre] cayó en medio de la saturnalia. Lejos de ser una invención que compitiera contra el paganismo persa y romano, el nacimiento de Cristo corría el riesgo de ser absorbido en esa algarabía pagana. Los padres de la [iglesia] trataron duramente de mantener la navidad estrictamente como una celebración de la iglesia. Esa fue parte de su incansable lucha para romper el dominio de los dioses paganos sobre la gente. Y rompieron ese dominio después de una lucha que duró siglos. Los romanos paganos se hicieron cristianos pero la saturnalia permanece.4

Costumbres navideñas

La evolución de las costumbres navideñas, tal como se celebran en el mundo occidental, han tomado lugar a lo largo de varios siglos. Ya no se da mucha atención al origen de estas costumbres, ya que han tomado un “aire de respetabilidad” por haber sido adoptadas en la iglesia cristiana. A continuación nombramos tradiciones de la celebración navideña, junto con sus orígenes.

El árbol

Es un hecho que el árbol de navidad proviene de costumbres paganas primitivas. Sus principales características como las hojas verdes y las velas, estaban asociadas con el solsticio de invierno cuando la naturaleza parecía muerta, y las hojas verdes y los árboles eran usados en rituales mágicos para asegurarse del regreso de la vegetación y de la victoria de la luz sobre las tinieblas.5

Casi todas las costumbres americanas puden trazarse a otros paises, la patria de muchas nacionalidades respresentadas en los Estados Unidos. Por ejemplo, el árbol de navidad, normalmente del tipo siempre verde, fue usado por primera vez en Alemania. El muérdago era sagrado para los druidas, que eran sacerdotes de la antigua Gran Bretaña y la región Galia. Los nórdicos usaban el acebo y el tronco de yule para mantener alejados a los espíritus malignos. 6

Los regalos

Durante la celebración romana de la saturnalia, una fiesta dedicada al dios del sol que se realizaba del 17-23 de dciembre, se intercambiaban regalos. El dar regalos vino a simbolizar los regalos que le llevaron al Niño Jesús los tres sabios.7

Estos hombres sabios de la Biblia (Mateo 2:1-12) le dieron regalos a Jesús pero no intercambiaron regalos entre ellos. Los regalos a Jesús no eran regalos por su nacimiento. Le trajeron regalos porque es un Rey: “La gente del oriente nunca se acerca ante la presencia de reyes y grandes personajes sin llevar un presente en sus manos.”8

Los sabios no instituyeron una nueva costumbre al llevarle regalos a Jesús. Simplemente siguieron la antigua costumbre oriental de acercarse a la realeza con un regalo. Citando lo que dijeron los sabios, Jesús nació como rey de los judíos. “Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo” (Mateo 2:2).

Santa Claus

Santa Claus es la variación de un cuento holandés basado en la histórica figura de San Nicolás, un obispo del cuarto siglo de Myra en Asia Menor. San Nicolás fue nombrado el santo patrón de los niños por los cristianos orientales porque supuestamente usaba su herencia para dar regalos a los niños y para ayudar a los necesitados, a los pobres, y a los que sufrían. Era una figura religiosa pero no siempre estuvo asociado con la navidad.

La historia de San Nicolás inspiró la mística figura de Sinterklaas, un célebre tema en Holanda, Bélgica y Alemania. Esto en turno inspiró el mito y nombre de Santa Claus, lo cual en realidad empezó como una mala pronunciación de la palabra holandesa Sinterklaas por los colonos ingleses cuando iniciaba América del Norte.

En Inglaterra y muchos otros países, esta legendaria figura es conocida como el Padre de la Navidad, San Nicolás, Kris Kringle, Santy, El Alegre Viejo Duende, Santa Claus o Santa. También se usan otros nombres en varias culturas para la mística figura que reparte regalos a niños y adultos, tradicionalmente la noche antes de la navidad mientras todos duermen. Ahora en el siglo 21, la influencia americana ha esparcido al legendario Santa Claus, o su equivalente a muchas otras culturas alrededor del mundo.

Santa Claus se ha convertido en una parte importante de la celebración navideña para los niños. Su imagen es la de un alegre viejo duende que sabe si los niños se han portado bien o mal. A los niños se les ha enseñado escribirle cartas a Santa, en los centros comerciales los niños se pueden sentar en sus piernas y le pueden decir lo que desean de regalo para la navidad. Se les enseña que Santa les trae sus regalos cuando va por el mundo en la víspera de la navidad, volando de azotea en azotea en su trineo jalado por ocho renos.

Aunque este no es el caso en cada hogar cristiano, la popularidad de Santa Claus a menudo compite con la de Jesús en la celebración navideña. Se supone que es el nacimiento de Jesús lo que se debería celebrar durante la época navideña. Pero a los niños se les enseña a poner atención a Santa. ¿Se está honrando a Jesús con todos estos mitos y engaños? Santa se ha convertido en el dios benevolente quien ve y conoce lo que todos hacen. ¡Él es el portador de buenos regalos! Los niños aprenden que es a Santa a quien tienen que pedirle las cosas que quieren.

¡Jesús no es un mito! ¡Él es el verdadero Dador de buenas dádivas! ¿Cómo es posible que Jesús, la personificación de la “luz” y la “verdad,” pueda ser honrado al atribuirle sus características a la mística figura de Santa Claus? Por supuesto que Jesús no es honrado por estas muestras de amor y cariño mal dirigidas.

Cuando hacemos un alto para pensar en la celebración de la navidad — los árboles, las luces, las decoraciones, Santa Claus y todo lo demás — la contribución principal del cristianismo fue la introducción del nacimiento de Jesús como está registrado en los evangelios de Mateo y Lucas. Desde una perspectiva histórica, el relato del milagroso nacimiento fue incorporado junto con antiguas costumbres paganas en un intento de justificar sus prácticas por los cristianos.

Religión mixta

Sincretismo es el término que se le da a la práctica de armonizar y fundir elementos de varias religiones. Eso sirve para hacer que la religión que resulta de esa unión sea más aceptable a más personas. Ese es el camino del hombre, pero es prohibido por el Dios del cielo. Dios no permite la fusión, la mezcla, o la unión de elementos falsos y extraños para adorarlo. Jesús describió exactamente como Dios quiere que se le adore: “Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” (Juan 4:23).

El caso bíblico contra el sincretismo cristiano es aun más convincente al encontrarlo repetidamente en diferentes secciones de las Escrituras. Los parágrafos que siguen trazarán esta protesta santa en contra de mezclar lo falso con lo verdadero en la Ley, los profetas, y las epístolas del Nuevo Testamento.

Comenzamos con las prohibiciones de Moisés al antiguo Israel:

“Destruirán por completo todos los montes altos y colinas, y todo árbol frondoso, donde sirvieron a sus dioses las naciones que ustedes van a heredar. Derribarán sus altares, harán pedazos sus estatuas, echarán al fuego sus imágenes de Asera, destruirán las esculturas de sus dioses, y borrarán de aquel lugar su nombre. Pero con el Señor su Dios no actuarán así. . . . no preguntes acerca de sus dioses, ni digas: “Así como aquellas naciones servían a sus dioses, también yo les serviré”. No trates así al Señor tu Dios . . .” (Deuteronomio 12:2-4, 30, 31a).

Después, el profeta Jeremías habló a Israel acerca de las prácticas sincretistas de ese tiempo:

Así ha dicho el Señor: “No sigan las enseñanzas de las naciones . . . Mantienen costumbres que no sirven para nada. Porque en el bosque cortan un árbol, y un artífice le da forma con un buril; luego lo adornan con oro y plata, y lo afirman con clavos y martillo para que no se mueva” (Jeremías 10:2-4).

Aunque este verso se refiere a hacer ídolos en el antiguo Israel y no al árbol de navidad en tiempos más modernos, su aplicación es muy cercana. Así como Moisés lo hizo en Deuteronomio 12:2 (citado previamente), de la misma forma el profeta relaciona las prácticas paganas con los árboles en general. Si la costumbre de la gente en los días del profeta Jeremías no tenía ningún valor como una forma de adoración a Dios porque incluía una descarada forma de idolatría — falsa adoración a un dios falso — nos debemos preguntar si las costumbres de la gente de hoy en día que inlcuye un árbol cortado, montado y adornado no es casi lo mismo.

Saltando muchas advertencias similares esparcidas por todas las Escrituras, llegamos a la advertencia que hiciera el apóstol Pablo en el Nuevo Testamento contra el sincretismo:

No se unan con los incrédulos en un yugo desigual. Pues ¿qué tienen en común la justicia con la injusticia? ¿O qué relación puede haber entre la luz y las tinieblas? ¿Y qué concordia tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo puede haber entre el templo de Dios y los ídolos? ¡Ustedes son el templo del Dios viviente! Ya Dios lo ha dicho: “Habitaré y andaré entre ellos, y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo tanto, el Señor dice: “Salgan de en medio de ellos, y apártense; y no toquen lo inmundo; y yo los recibiré.” “Y seré un Padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas. Lo ha dicho el Señor Todopoderoso” (2 Corintios 6:14-18).

Las siguientes palabras del apóstol son éstas: “Amados míos, puesto que tenemos tales promesas [de ser hijos e hijas de Dios], limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, y perfeccionémonos en la santidad y en el temor de Dios (7:1).

En boca de estos tres testigos de ambos Testamentos, es lógico concluir que el tiempo y las circunstancias no remueven el estigma que deja el paganismo en las costumbres religiosas. Dios, quien no cambia, está firme contra la inclusión de prácticas derivadas del paganismo a la iglesia cristiana como formas de adoración.

Mezclar prácticas religiosas de varias sectas puede que sea aceptable dentro de las teologías del paganismo y la Nueva Era, pero nunca ha sido aceptable al Dios de nuestro Señor Jesucristo y las Santas Escrituras.

“Por lo tanto, salgan de en medio de ellas y apártense” (6:17a).

Poniendo a Cristo nuevamente en la Navidad

Así como se toca la música navideña y se ponen las décoraciones cada diciembre, también escuchamos decir, “Pongan a Cristo nuevamente en la navidad.” Este anuncio parece asumir que en algún momento Cristo fue parte de la navidad, o fue observada por la iglesia primitiva o que él abogó para que se observara. Lo siguiente nos muestra que ninguna de estas posiciones es verdadera:

1. La mayoría de los eruditos admiten que Jesús no nació el 25 de diciembre o en otro día cercano a esta fecha. Esa fecha fue adoptada como la fecha del nacimiento de Jesús más que nada por la popularidad de una festiva época pagana que ya existía mucho antes de que Jesús naciera. La fecha real del nacimiento de Jesús se desconoce, y no existen instrucciones en el Nuevo Testamento para que se conmemore.

2. La celebración de la navidad como festividad cristiana era desconocida hasta el cuarto siglo — mucho tiempo después de que el Nuevo Testamento fuera escrito. “La celebración del 25 de diciembre, data a partir del siglo cuatro y es debido a la fusión con el festival Mitraico del nacimiento del sol.”9 “La navidad generalmente era celebrada en el occidente solamente después del triunfo de Constantino, cuando el tiempo del nacimiento de Cristo era contado junto con el día del invicto sol el 25 de diciembre.”10

3. Los elementos paganos incorporados a la celebración de la navidad han dominado el supuesto significado de la celebración del nacimiento de Jesús: “Las fiestas paganas de la saturnalia y la brumalia estaban profundamente arraigadas en las costumbres populares como para hacerlas de lado por la Influencia cristiana. . . . Ese festival pagano con toda su algarabía y alboroto era tan popular que los cristianos estaban contentos de tener esa excusa para continuar con esa celebración haciendo pequeños cambios en su espíritu y forma de hacerlo.”11

¿Poner a Cristo nuevamente en la navidad? ¡No es posible! La navidad es una reliquia prestada de una escena pagana, antecedida al nacimiento de nuestro Señor. No podemos poner a Cristo nuevamente en una celebración que él no originó ni aprobó.

Defendiendo la Biblia

Al rechazar la celebración de la navidad en ninguna forma estamos haciendo menos o estamos denigrando la sagrada verdad del nacimiento de Jesús. Ese hecho histórico es de gran importancia para todos los cristianos. La Iglesia de Dios (Séptimo Día) tiene el relato bíblico del nacimiento de Jesús en alta estima. El nacimiento virginal de Cristo en Belén es el cumplimiento de la profecía bíblica, una parte vital de nuestra teología y Cristología. Aunque no apoyamos la celebración tradicional de navidad, ¡alegremente celebramos las maravillosas verdades bíblicas del nacimiento, vida, crucifixión, resurrección, y regreso de Jesús todo el año!

Entendemos que muchas personas tienen un fuerte sentimiento hacia la celebración de navidad. A menudo es motivo para reunir a familiares y amigos en una atmósfera festiva. La buena voluntad abunda. La anticipación crece. Muchos están profundamente comprometidos a su celebración. Entonces surge la pregunta, ¿Cómo nos podemos acercar a aquellos que la celebran?”

Como discípulos de Cristo y como personas que amamos a todos los hermanos, debemos ser sensibles y respetuosos al enseñar nuestra convicción sobre la navidad. Seamos pacientes al compartir nuestras creencias con amigos y familiares. Pablo le dio instrucciones a Timoteo que aplican en este caso: “Y el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que corrija con mansedumbre a los que se oponen, por si acaso Dios les conceda arrepentirse para que conozcan la verdad” (2 Timoteo 2:24, 25). Nuestros puntos de vista sobre la navidad nunca deberían compartirse asumiendo que los creyentes que la celebran no son sinceros. Estemos firmes en nuestras convicciones y recordemos que como receptores de la maravillosa gracia de Dios, aun seguimos aprendiendo.

Conclusión

¿Cuál es la diferencia? Admitimos que las luces navideñas, los villancicos, dar y recibir regalos, y las festividades navideñas son atractivas. ¿Importa celebrar la navidad? Si importa cuando consideramos que la fecha del nacimiento de Cristo se desconoce; cuando entendemos que las Escrituras no dicen nada de que sus seguidores hayan celebrado su nacimiento; y especialmente cuando sabemos que muchos de los elementos de la navidad tienen raices paganas. Importa porque Dios nos dio a conocer su voluntad acerca de mezclar costumbres y prácticas de origen pagano con la adoración hacia él. ¡Eso es inaceptable!

Dios es adorado justamente en espíritu y verdad (Juan 4:24). Un festival adoptado de creencias religiosas falsas hace que se pierda la marca de una adoración espiritual y verdadera. Debido a su herencia pagana, no creemos que la celebración tradicional de la navidad honra a Jesús o a su Padre. Nosotros honramos tanto al Padre como al Hijo cuando comprometemos nuestras vidas a servir y adorar en el contexto de su Palabra, con todo nuestro corazón.

 


1. New Standard Encyclopedia (Nueva Enciclopedia Estándar), Volumen 4, Artículo “Christmas” (“Navidad”) (Chicago: Standard Education Corporation, 1989), (Chicago: Corporación de Educación Estándar 1989), C-320.

2. Earl W. Count, 4000 Years of Christmas (4000 Años de Navidad) (New York: Henry Schuman, 1948), 18.

3. Ibid., 27.

4. Ibid., 28.

5. R. Brasch, How Did It Begin? (¿Cómo Empezó?) (New York: David McKay Company, Inc., 1966), 332, 333.

6. New Standard Encyclopedia (Nueva Enciclopedia Estándar), Volumen 4, C-320.

7. Ibid., C-320.

8. Adam Clarke, Clarke’s Commentary (Cometntario Clarke), Volumen 3, Mateo 2:11 (Cincinnati: Applegate, Pounsford & Co., 1868), 37.

9. World’s Popular Encyclopedia (Enciclopedia Popular del Mundo), Volumen 3, Artículo “Christmas” (“Navidad”), (Cleveland: The World Syndicate Publishing Co., 1937).

10. M. A. Smith, From Christ to Constantine (De Cristo a Constantino), (Downers Grove: InterVarsity Press, 1971), 150, 151.

11. The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge (La Nueva enciclopedia Schaff-Herzog de Conocimiento Religioso), Volumen 3 (Grand Rapids: Baker Book House, 1908), 48.

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