El Dilema del Divorcio y Recasamiento

A principios del siglo veinte, era rarísimo casi imposible oír acerca de la práctica del divorcio en la comunidad cristiana. Sin embargo inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, incrementó el divorcio, y muchas iglesias se vieron en la necesidad de revisar su rígida condenación del divorcio seguida por el recasamiento. A finales del siglo veinte, un centro de encuestas y mercadotecnia especializado en asuntos religiosos con sede en el estado de California, conocido como Grupo Barna, encontró que aquellos que se consideraban a si mismos como fundamentalistas tenían un promedio de divorcio un poco más alto que lo que tenía el público en general. Los miembros de las denominaciones más tradicionales y litúrgicas, tenían menos divorcios.

Un psicólogo y consejero de Filadelfia decidió enfocarse en esta información tan perturbadora, para sus estudios de doctorado. El notó que la razón más común para el divorcio entre la población en general era la incompatibilidad. Y entre las razones principales de divorcio entre cristianos estaban el adulterio, el abuso (de sustancias, físico, verbal), y el abandono. También descubrió que aunque los cristianos mantienen un matrimonio más largo, sin embargo se divorcian después de aguantarse por una cantidad considerable de dolor.

El problema del fracaso de tantos matrimonios con sus trágicas secuelas es enorme y muy complejo. El propósito de este folleto es ayudar a encontrar una solución desde el punto de vista bíblico en lo concerniente al divorcio; y bajo que circunstancias, si es que las hay, los cristianos pueden casarse nuevamente sin pecar manifiestamente contra Dios y su familia.

Un Compromiso de por Vida

El propósito de nuestro Dios es que el matrimonio dure hasta la muerte. Es pecado y también un autoengaño entrar al matrimonio con otras intenciones que no sean el permanecer juntos hasta la muerte. Note las siguientes escrituras que no son más que ejemplos de muchas declaraciones bíblicas afirmando lo que hemos dicho:

“¿No han leído,” replicó Jesús, “que en el principio el Creador “los hizo hombre y mujer, y dijo: ‘Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo’? Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Mateo 19:4-6).

“Hermanos, les hablo como a quienes conocen la ley. ¿Acaso no saben que uno está sujeto a la ley solamente en vida? Por ejemplo, la casada está ligada por ley a su esposo sólo mientras éste vive; pero si su esposo muere, ella queda libre de la ley que la unía a su esposo. Por eso, si se casa con otro hombre mientras su esposo vive, se le considera adúltera. Pero si muere su esposo, ella queda libre de esa ley, y no es adúltera aunque se case con otro hombre” (Romanos 7:1-3).

Los Fariseos Ponen a Prueba a Jesús

Aunque el divorcio se ha extendido grandemente durante el siglo veinte, la disolución del matrimonio se ha practicado por miles de años. Este era un asunto sumanente delicado en los tiempos de Jesús. Los fariseos querían que Jesús divulgara su opinion con respecto a este problema moral y social. En una ocasión después de haber enseñado, los fariseos se le acercaron para ponerlo a prueba con esta pregunta: “¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa?”

¿Qué les mandó Moisés? Replicó Jesús. Moisés permitió que un hombre le escribiera una carta de divorcio y la despidiera, contestaron ellos. Jesús reconoció que Moisés dictó tal ley, por la dureza de sus corazónes. Este permiso sin embargo no concuerda con el plan original del matrimonio. Jesús revisó el plan original mencionado en el verso de arriba.

Jesús también declaró,

“El que se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si la mujer se divorcia de su esposo y se casa con otro, comete adulterio” (Marcos 10:11, 12).

La Claúsula “Porneía”

El plan original para el matrimonio era que las parejas pudieran permanecer juntas hasta la muerte. No había excepciones. Después Moisés permitió las cartas de divorcio, pero los motivos por los que una esposa podía ser despedida se convirtieron en motivo de discusión entre los compatriotas de Jesús. Dos filosófias muy importantes existían en ese momento. Una provenía de la escuela Rabí Hillel (nombrada en su honor), de quien sus seguidores dieron una interpretación liberal de la ley. Tomando argumentos modernos, un hombre podía divorciarse de su esposa si no cocinaba bien, si llegaba a hablar mal de la familia de su esposo, si hablaba muy fuerte, si hablaba con hombres extraños, si gastaba mucho dinero, o si el veía a otra mujer que le atrajera más. Casi cualquier excusa era aceptada para divorciarse.   

La segunda escuela, Rabi Shammai, era muy estricta. La única causa legítima para divorciarse era la infidelidad conyugal, la cual tenía que ser comprobada. Ninguna otra razón era aceptada.

El evangelio de Mateo, el cual menciona también la prueba que los fariseos le ponen a Jesús en relación a este asunto, incluye una frase más:

“Les digo que, excepto en caso de infidelidad conyugaI, el que se divorcia de su esposa, y se casa con otra, comete adulterio” (Mateo 19:9).

Porneía es la palabra griega que se traduce como “infidelidad marital”. La antigua Versión Reina Valera, usada casi exclusivamente en congregaciones protestantes hace muchos años, tradujo esta palabra como “fornicación,” a la que se le dió un significado limitado a tener intimidad sexual antes del matrimonio. Esta fue la base para que algunos discutieran que solamente las relaciones sexuales antes del matrimonio eran terreno propicio para el divorcio. El adulterio, el incesto, o cualquier otra perversión sexual no calificaba como una causa bíblica para terminar un matrimonio.

Las versions más modernas son de gran ayuda ya que nos ofrecen traducciones más comprensibles y precisas acerca de lo que es porneia. Hay que notar que esta “cláusula de la excepción” está restringida a la infidelidad sexual, opuesto a la incompatibilidad non-sexual. Esta cláusula provee la causa pero no ordena la disolución.

Cuando porneía es la causa del divorcio, si la víctima inocente decide volver a casarse no comete adulterio.

PMF (Preguntas Más Frecuentes)

1. La Biblia dice que aquellos que se casan se convierten en “una carne.” Se ha enseñado que esta expresión quiere decir que se ha creado un lazo de unión de por vida entre la pareja y que nunca puede ser roto. Si esto es verdad, ¿es moral el volver a casarse bajo cualquier circunstancia aunque el primer compañero todavía esté con vida?

La expresión de la Biblia “una carne” no especifica una unión de por vida.

¿No saben que el que se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella? Pues la escritura dice: “Los dos llegarán a ser un solo cuerpo” (1 Corintios 6:16).

El apóstol Pablo recomienda “huir de la inmoralidad sexual” (v. 18), a la que describe como “pecar contra nuestro propio cuerpo.” El apóstol Pablo no está declarando que todo el que entra a una prostituta ha adquirido un compromiso matrimonial de por vida con ella que no puede ser roto nunca. Pero al hacerse “una carne” con ella, en ese acto inmoral el ha pecado contra su propio cuerpo. El verso citado anteriormente contesta en una forma muy directa lo que significa ser “una carne.”

Declarando que la unión de “una carne” define un compromiso de por vida se deduce que una persona puede divorciarse oficialmente pero no en la realidad. La pareja puede separarse por el decreto del divorcio, pero lo que los unió nunca podrá deshacerse. Los conceptos bíblicos indican lo contrario. Deuteronomio 24:1-4 describe una situación hipotética en la cual un hombre despide a su esposa. Ella se casa con otro hombre, y éste la despide también (se divorcia de ella). En esta situación, al primer esposo no le estaba permitido tomarla de nuevo aunque el segundo esposo hubiera muerto. Eso era llamado algo “detestable a los ojos del Señor.” Si ella hubiera estado atada todavía a su primer esposo en “una carne de por vida” provisión, nada podía prohibir a la pareja original de volver a juntarse después de un segundo matrimonio. El divorcio termina el matrimonio.

Esdras 9 y 10 nos habla de los terribles pecados cometidos por el pueblo de Dios al casarse con “mujeres extrañas.” Para corregir su error ellos dijeron,

Hagamos un pacto con nuestro Dios, comprometiéndonos a expulsar a todas estas mujeres y a sus hijos, conforme al consejo que nos has dado tú, y todos los que aman el mandamiento de Dios. ¡Qué todo se haga de acuerdo con la ley! (Esdras 10:3).

Sería muy poco probable que estos israelitas quienes seguían la voluntad de Dios, al expulsar a estas mujeres extranjeras seguirían casados con ellas.

Una indicación más profunda de que el matrimonio puede ser disuelto se encuentra en la conversación que Jesús tuvo con la mujer samaritana en el pozo. Al leer este verso, note la firmeza de Jesús al decir que esta mujer, casada cinco veces, no tiene marido.

“Ve a llamar a tu esposo, y vuelva acá” le dijo Jesús.

“No tengo esposo,” respondió la mujer.

“Bien has dicho que no tienes esposo. Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo. En esto has dicho la verdad” (Juan 4:16-18).

Si esta mujer no estaba cohabitando como hombre y mujer con un hombre con quien no estaba casada, sería dificil averiguar lo que Jesús quiso decir cuando dijo, “El hombre que ahora tienes no es tu esposo.” Uno no se casa automáticamente con alguien por el resto de su vida como resultado de haber tenido intimidad sexual.

2. He escuchado que Dios no reconoce un segundo matrimonio como legítimo, que tales parejas viven en adulterio. ¿No tienen que disolver sus segundos matrimonios estas parejas para dejar de seguir adulterando?

El lenguaje de Jesús nos da claridad en cuanto a este asunto. Note el uso que le da a la palabra casarse. Cuando la gente se casa después de un divorcio o se casa con alguien divorciado, comete adulterio, pero el recasamiento todavía es legal y están comprometidos a el. Mientras muchos que se han casado nuevamente están cometiendo adulterio, no cada acto de adulterio produce un matrimonio. La diferencia es que el matrimonio, es la formación de la relación de esposo-esposa. Por definición, uno no puede cometer adulterio al unirse sexualmente con su propio compañero. Si Jesús reconoció que dos personas estuvieran casadas una a la otra, obviamente aplicó el pecado del adulterio al acto de volver a casarse. Aunque en pecado, una unión matrimonial se ha formado. Si una persona se divorcia por segunda vez para regresar con su primer compañero, se comete adulterio al volver a unirse con su primer esposo nuevamente. Podemos concluir por las declaraciones de Jesús que cualquier recasamiento después de cualquier divorcio, excepto por infidelidad conyugal, es adulterio. Ver nuevamente Deuteronomio 24:1-4.

“Vivir en adulterio” no es un modismo bíblico. Sin embargo, esta frase puede ser aplicada donde dos personas que están casadas pero no una con la otra están viviendo juntos como marido y mujer.

Herodes y Herodias estaban casados uno al otro y estaban viviendo en adulterio (Marcos 6:17-19). Este caso es digno de un análisis más profundo. Otro asunto se introduce aquí. Juan el Bautista condenó esta unión por ser ilegítima. La Biblia afirma que ellos se casaron, indicando que Herodias se había convertido en la esposa de Herodes. Y aún así la acusación de Juan el Bautista fué “No es lícito que tengas a la mujer de tu hermano.” Herodes, medio hermano de Felipe, fué a Roma donde Felipe y su esposa, Herodias, vivían, y aceptó la invitación de su hermano de quedarse en su casa. Cuando Herodes regresó a Jerusalén, se llevó a Herodias con él. No se menciona cuándo o dónde se casaron.

Existen tres razones por las que Juan el Bautista llamó acertadamente a ese matrimonio “ilegítimo.” Las primeras dos eran que cada uno tenía a su compañero todavía con vida. La tercera razón era que su relación de parentezco era muy cercana como para permitir un matrimonio legal (revisar Levitico 18:1-20). Herodias era la sobrina de ambos Felipe y Herodes. El térmimo “viviendo en adulterio” no se usa en ninguna desripción de este matrimonio. Y porque Juan declaró ese matrimonio como “no legal,” concluímos que Herodias todavía era la esposa de Felipe. Un matrimonio ilegal no se reconoce como matrimonio, haciendo de su unión como marido y mujer algo inmoral.

3. ¿Cómo debe reaccionar la iglesia ante los miembros que se divorcian y vuelven a casarse, cometiendo adulterio de este modo?

Las iglesias organizadas son instituciones manejadas por humanos y para los humanos, y es muy dificil describir generalmente como las denominaciones deberían regular estos multifacéticos problemas. Es muy difícil ser consistente. Si el divorcio y recasamiento fué llevado a cabo antes de que la pareja se convirtiera al Señor y ya han sido perdonados por Dios, deberían extender de la misma manera la misma aceptación y libertad a la membresía en general.

Por el otro lado, si el divorcio y recasamiento ocurrió mientras la pareja eran miembros de buena reputación dentro de la iglesia, tratar con esta falta tan seria es aún más complicado. Porque además de saber y deliberadamente desobedecer las prohibiciones de la iglesia, han ignorado el desapruebo de Dios y sus advertencias, demostrando así su rebelión, y arriesgándose a su ira. Tal comportamiento dificilmente escapará de sus consecuencias.

El adulterio es un pecado muy doloroso porque afecta a las familias, iglesias y un sin número de personas. La reacción hacia tal pecado demuestra la fuerza de la determinación de proteger contra esta peligrosa transgresión a los que de alguna manera son testigos de tales situaciones. Hacer de esto algo trivial es acarrear un daño muy serio a la comunidad. Sin embargo, todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. En el caso de que la persona se de cuenta de la gravedad de su error, y después sinceramente se arrepienta, exprese remordimiento, y reconozca sus malas acciones, y sientan que Dios los ha perdonado, ¿quién puede negarle a esas personas la gracia perdonadora de Dios? El adulterio es perdonable; Jesús perdonó. Y donde Dios ha perdonado, es muy grave que nosotros no perdonemos.

4. ¿No dijo el apóstol Pablo que si un creyente se casa con un no creyente, el matrimonio podia deshacerse?

Si, el lo dijo. Esto es lo que ha sido llamado el Privilegio Paulino. Primera de Corintios 7:12-16 contiene especificaciones importantes. El apóstol Pablo instruye que el creyente no debe romper con el matrimonio. Si el no creyente desea continuar con el matrimonio, el creyente debe estar de acuerdo. Esta actitud permite la posibilidad de que ambos el no creyente y los hijos sean santificados por medio del creyente. Sin embargo, si el no creyente se vá, le está permitido porque la gente de fe tiene el derecho a vivir en paz. Las palabras que Pablo usa indican que cuando un no creyente decide irse, “Si el cónyuge no creyente decide separarse, no se lo impidan. En tales circunstancias, el cónyuge creyente queda sin obligación” (v. 15), indicando de esta manera que el matrimonio queda disuelto.

5. ¿Cómo encaja el anulamiento de un matrimonio en las enseñanzas de la Biblia?

La anulación de un matrimonio sugiere que a la pareja que se le anula su unión debería ser considerada como si nunca se hubieran casado. Donde el matrimonio nunca se consumó (no hubo intimidad sexual), la anulación podría sustentar esto, lo cual sería de gran ayuda cuando uno de ellos está considerando volver a casarse. Desde un punto de vista bíblico y moral, las anulaciones y los divorcios son lo mismo. Puede haber diferentes consideraciones legales y civiles.

6. ¿No es el matrimonio un sacramento* que lo convierte en algo indisoluble?

Estas preguntas exigen aclaraciones importantes. Nuestro enfoque está en las enseñanzas  bíblicas relacionadas al divorcio y matrimonio. Por lo tanto, es importante distinguir entre lo que la Biblia enseña y lo que la iglesia católica ordena por tradición.

El “sacramento del matrimonio” indica que un lazo santo es creado entre un hombre y una mujer que da fortaleza y gracia especial a la pareja. El sacramento requiere que ambos candidatos al matrimonio sean bautizados, que el casamiento sea llevado a cabo en la iglesia católica, que el sacerdote o diácono sea testigo, y que si uno de los dos no es católico, debe aceptar las enseñanzas de la iglesia en cuanto al matrimonio y debe estar de acuerdo en educar y criar a sus hijos en la fe católica. La pareja debe dar su total consentimiento para que el matrimonio pueda llevarse a cabo. Cualquier excepción a estas estipulaciones deben revisarse y acordarse por un miembro de la jerarquia de la iglesia católica. Si todos los requisitos estan en orden y el matrimonio es reconocido como “sacramento del matrimonio,” la unión no puede disolverse por ninguna razón mientras ambos estén con vida. Sólo bajo ciertas y extremas circunstancias, una pareja puede divorciarse y vivir  separadamente, pero nunca pueden volver a casarse con otras personas, excepto con ellos mismos otra vez. Si uno de ellos se casa con otra persona, la pareja estará viviendo en pecado de adulterio todo el tiempo que dure ese segundo matrimonio.

Sin embargo, existen causas y circunstancias que pueden anular** el matrimonio: si hubo dudas acerca del consentimiento (tales como casarse porque la mujer estaba embarazada); si fué porque “así tenía que ser”; si quizá miembros de la familia influyeron para forzarlo (una madre queriendo tener nietos); o si la pareja tuvo un noviazgo largo, sentir el compromiso de casarse, etc., mostrando así que quizá la pareja todavía no estaba lista ni convencida completamente como para casarse.

En adición a estas preguntas acerca del consentimiento total, si hubiera otras dudas ya sea que la pareja no sabía con quien se estaba casando, o el encontrarse con alguna sorpresa de su pasado, o un impedimento desonocido ya sea físico o de carácter, pudieran ser causas de anulmiento. También, si uno de los dos que forman la pareja no entiende lo que significa estar casado, esa también podría ser una causa para la anulación del matrimonio. Los motivos para terminar un matrimonio podrían ser considerados para ser juzgados por un miembro perteneciente a la jerarquía de la iglesia católica con vistas al anulamiento.

Estas medidas son decretadas por la iglesia católica y son falibles. Y han ido cambiando a través de los años por medio de enmiendas a las tradiciones de la iglesia. Quizá estas medidas sean satisfactorias para una iglesia. Sin embargo, los principios que reflejan la voluntad de nuestro Dios se encuentran en la Biblia. En la palabra de Dios el matrimonio está estipulado como la unión de un hombre y una mujer quienes están de acuerdo en dejar padre y madre y se comprometen a estar juntos hasta la muerte. Esto es un acuerdo ordenado por Dios pero nunca se describió o designó como sacramento. No existe pasaje en la Biblia que ate una boda a una ceremonia en la iglesia.

Una organización religiosa tiene el derecho a determinar los límites para el matrimonio, que convenga a sus propias tradiciones y requerimentos de membresia. Pero no tienen la autoridad de sobreponerlas en la definición que Dios ha dado del matrimonio y de las estipulaciones para la disolución descrita en las Santas Escrituras.

Sumario

El matrimonio fué ordenado por Dios. Aunque creado por Él, no es un estatus eclesiástico sino uno social y civil. Es el compromiso de un hombre y una mujer de dejar a sus padres y vivir juntos como “una carne” hasta que la muerte los separe. Por la dureza de sus corazones, Moisés permitió que dieran cartas de divorcio. Jesús enseñó que si un divorciado se vuelve a casar, o si alguien se casa con un divorciado, está cometiendo adulterio. Sin embargo, si la causa del divorcio fué infidelidad (sexual) matrimonial, la parte inocente está en libertad de volver a casarse. El Privilegio Paulino estipula que si un creyente está casado con un no creyente, el creyente debería permanecer en el matrimonio dándoles así la posibilidad de santificarse a los hijos y al compañero. Sin embargo, si el no creyente quiere irse, le es permitido; el matrimonio puede disolverse.

El adulterio es perdonable cuando la persona busca la gracia de Dios en Sus términos. Cuando una persona se vuelve a casar, una nueva unión es formada la cual requiere de todo el compromiso y devoción de cualquier matrimonio. El matrimonio no es sacramental, y no hay ninguna diferencia significativa entre anulamiento, el cual la Biblia nunca menciona y tampoco lo describe, y divorcio.

* Para la definición del sacramento de la iglesia católica, ver la página de internet: http://www.newadvent.or/cathen/09797a.htm — The Catholic Encyclopedia, La enciclopedia católica Volume IX, Copyright 1910 by Robert Appleton Company, Online Edition Copyright 2003 by K. Knight.

**Para mayor información acerca del anulamiento del matrimonio, ir a la página de internet: http://www. marriage-relationship.com/marriage_annulment.html — Motivos Para el Anulamiento del Matrimonio en la Iglesia Católica, Canon 1095-1099, 1101-1103, 1157, 1160.

 

Preguntas para Revisión y Discusión

1. Según el grupo Barna, el índice más alto de divorcios tomó lugar entre (seleccione uno)

a.Cristianos identificados como Fundamentalistas

b.aquellos que no atendían a la iglesia

c.el público en general

d.miembros de las iglesias más litúrgicas y tradicionales

2. El diseño de Dios para el matrimonio fué que durara hasta que  __________ compañeros __________.

3. ¿Por qué permitió Moisés el divorcio?

4. ¿Cómo difieren las escuelas de Hillel y Shammai en cuanto a lo que es permitido y aceptado para poder divorciarse?

5. ¿Qué es la claúsula de porneía?

6. Según el apóstol Pablo, un hombre y una mujer se convierten en  “una carne” cuando  (seleccione uno)

a.se abrazan uno a otro por primera vez ya como novios

b.una pareja empieza a vivir juntos

c.hay actividad sexual

d.una pareja se casa

e.una pareja está de acuerdo en algo

f.ninguno de los de arriba

7. Cuando una pareja se divorcia, esto (seleccione uno)

a.  les permite separarse legalmente, pero nunca se les considerará estar casados con nadie más que con la primera pareja

b.les da la habilidad de estar solteros de nuevo como si nunca hubieran estado casados

c.les provee de un documento civil que no puede ser reconocido por la iglesia

d.disuelve el matrimonio, pero si cualquiera de la pareja se casa de nuevo, comete adulterio

8. ¿Cuál era el estatus matrimonial de la mujer samaritana que Jesús conoció en el pozo?

9. Verdadero o falso: Las parejas que han sido divorciadas y se casan con alguien más no están realmente casadas sino que están viviendo en adulterio.

10. Verdadero o falso:  Una persona que se ha divorciado de dos o más parejas puede volver a casarse con la primer pareja sin cometer adulterio.

11. ¿Cuál fué el problema que Juan el Bautista identificó en el matrimonio de Herodes y Herodias?

12. En una casa donde pueden haber conflictos porque un creyente esta casado con un no creyente, ¿cuál es la obligación del creyente?

13. ¿Cuál es la diferencia entre anulamiento y divorcio?

14. La Biblia enseña que una pareja casada puede obtener el anulamiento de su matrimonio si (seleccione uno)

a.cada compañero permanence soltero por un año para ver si el matrimonio debería disolverse

b.el matrimonio nunca se consumó

c.el matrimonio se realizó sin el total consentimiento de ambos

d.si la pareja no comprendió lo que significa estar casado

e.la Biblia no dice nada acerca del anulamiento.

15. Dios reconoce el matrimonio si (seleccione uno)

a.la boda se realiza en una iglesia

b.la persona que la oficia es un miembro ordenado del clero

c.el matrimonio se certifica legalmente por la cultura en la cual se llevó a cabo.

d.ambos comparten la misma fe

e.una pareja decide vivir junta

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